jueves, 23 de abril de 2009

Capitulo 5. ...de Alelí

¿Qué pasa si te miras al espejo y no te gusta lo que ves? Observas un vacío, algo incompleto dentro de tu mirada…”algo” que lucha por salir y pudrirte el día y tú te empiezas a compadecer de ti misma con frases de película mala de serie B tipo “ no me lo merezco”, “por qué a mi?”…etc etc.


¿Qué pasa si pasas tres meses estancada sin poder escribir? ¿Qué pasa si no te gusta el color de tu piel, verdosillo raro? ¿Qué pasa si no eres capaz ni de tocar Satie suavemente en el piano sin dejar de compadecerte de ti misma por el sonido que no logras sacar? ¿Qué pasa si no haces más que dar vueltas en la cama cuando antes dormías del tirón? ¿Qué pasa si no sabes lo que pasa?...


Lo reconozco, lo reconozco…He tenido un periodo muy gris y la única culpable he sido yo. Bueno, yo y un invierno machacón, aderezado de incertidumbre y de las desganas al vacío lluvioso.


Y plaf! Llega un momento en que pasa que descubres respuestas y te vuelves a mirar en el espejo y reconoces los miedos y las ganas de vencerlos. Incluso “luchar” no te suena tan mal…y haces gestillos de boxeadora… Y cantas en la ducha, y tocas al piano lo que sea y te suena bien, y el ritmo de tus pasos y las pisadas internas bailan, burlones, desafiantes ante el fin de las rachas malas. Esto se acaba, señores, esto se acaba porque lo digo yo y punto. No más invierno interior y por dios, al fin, no más invierno exterior!!!!


¿Te pasa a veces que, caminando, comienzas a bailar con saltitos burlones y sonrisa ancha en las calles de cualquier ciudad, y aunque la gente te mire raro, los acabas conquistando y en vez de ojos de reproche se van con ojos llenos de ganas de bailar también?



Febrero terminó irreal. Un final evidente, el de mi beca parlamentaria…con tristeza a pesar de los sinsabores de la jungla de cristal del planeta Marte. No puedo negar que dentro hay gente a la que echo de menos, mi jefe incluido. Qué me llevo? Aprendizaje, realismo y menos sentido naif de la Europa burrocrática (dos rr, sí) que tenemos, así como amigos que se siguen forjando a pesar del fin de la beca, y piropos profesionales y buena gente que sí que trabaja dentro, como gotitas de luz entre la tormenta desgastada y opaca del resto de la masa entrajetada mentalmente.


Irreal porque terminó un trabajo en el que he crecido y en ese final, en vez de enterrarlo solitariamente, ocho familiares y amigos vinieron a arroparme. Entonces, el último fin de semana de febrero se llenó de luz, a pesar del frío…y cervezas, enseñar rincones, más cervezas, crêpres, Brujas, Bruselas, mercados, paseos, grand-place, chocolates, cervezas, mejillones, fotos, sonrisas, la mano de mi mami dulce, la mirada de mi papi viajero del tiempo viendo dos Bruselas paralelas que le traen recuerdos, las risas de mis tíos descubriéndonos fuera de los rincones habituales, más cervezas, gritos de “conquista” de 13 españoles junto a un belga asustado y divertido ante la invasión, redescubrir melodías de Amelie en los besos de Jesús y Marta (otro descubrimiento que me/nos ha conquistado), enseñar el Parlamento desde fuera y sentirlo que está fuera y por tanto sentirlo raro…como un sueño interespacial…, tés y cafés malos, cervezas, charlas, besos, frites, metrailletes, ascensores de cristal, tartines de queso y endivias, grises mezclados con negro humo de coche en edificios modernistas, sentirse guía-familiar y amiga, y que sea tan corto en el tiempo que sepa “a poco” esa invasión…


Así de un salto pasamos a marzo, que se llenó de gris apariencia, horas de buceo para enviar CVs por internet sin respuesta y por tanto ahogarme ante la calma chica del correo electrónico, ver a amigos del Parlamento desde fuera y es extraño…ubicándose, ubicándonos, mirando al cielo para que no llueva más y salgan rallitos de luz que nos animen…Ahí, en esa metamorfosis empezó la odisea del “sin país-sin fronteras”.


Bruselas-Madrid-Córdoba se ha convertido en un eje de acción común hasta ahora ( y lo que queda) gracias a las compañías de vuelo baratas. Genial porque uno viaja a su casa más a menudo de lo que otros podrían haberlo hecho, y estás, como si nada, en el cumpleaños de tu padre con tu gente y amigos, o pasando la S.Santa en Málaga, como si jamás hubieras salido de Córdoba y del campito de atrás de tu casa, como si tuvieras 16 años sin ganas de crecer. Esos días que querrías que volvieran. Pero es extraño porque entonces no estás allí ni acá, ni allá, ni dentro ni fuera ni lejos ni cerca, estar sin estar o no estar estando.


Eso sí…uno lo mira como lo quiere mirar. Puede ser una desventaja añadida a tu crisis existencial o puede ser un punto a favor de tu personalidad que se forma y se aferra a todo... Es como te quieras definir el brillo ese extraño de la mirada que asoma en el espejo, burlón. Sea como sea, ya no eres de un solo rincón. Ya no tienes país definido ni fronteras que te aten salvo las que te pones al andar.


Siento que tengo agujetas. Es como si hubiese tenido puesto el piloto automático con la velocidad a tope desde hace años y, de golpe, te quitaran las llaves (ya ni la gasolina, las llaves) y no puedes continuar. Entonces paras, lo aceptas, intentas mirar dónde estás pero no reconoces el lugar en el que estás porque ya no sabes hacia dónde ibas. Ahí he estado…Incrédula porque, aunque no soy miedosa al vacío, a la aventura, a recorrer, no encontraba las llaves para arrancarme. Quieres darle al motor, pero es como si todo te dijera que no. Que debes aceptar que algo debe acabar. ¿Qué algo si todo está bien? No es algo con nadie, algo de fuera, es algo tuyo…Así que te das pena a ti misma y pasas horas estudiando sin saber si sirve para algo, autocompadeciéndote, y comiendo zanahorias por la ansiedad extraña de la no ruta, la no dirección, el parón circunstancial no voluntario y rumiando paciencia. Así que en el martirio, por masoquismo, una estudia sobre la Unión Europea, sus tratados, cifras, esquemas, unidades temáticas en francés, test, telediarios…plas! Crisis política en la UE…yo me río malignamente…pero me vuelve a pinchar la nostalgia de no estar dentro de Marte para ver reaccionar a los alienígenas ante una crisis política de tal calibre como la actual de los euroescépticos checos y cía…aparte de la visita de Obama y el modo de bajarse las bragas algunos… Jo, qué pena no estar dentro para ver salir las ratas del barco o ayudar a tapar agujeros…


Pero igual que te quitan las llaves, una aprende a hacer un puente y el motor va sonando, despacito, para no asustar, pero sonando constante.


Granada en un día. Lucía, su dulzura y su forma de ser, conciertazo juntas, su Otto y Willy…sentir un refugio y un modo de encontrarse. Y tapeos, y ver a Trini y Alex no en Madrid, sino en las calles granaínas, y tejes lazos, y juegas a ser un girasol-guiri para absorver sol….y un alemán nos fotografía y te ves dentro de poco bailando claqué con nariz roja de payasuela a su lado. Un chispazo que activa el motor…aunque vaya coja por las calles…



Ves la luna llena, cordobesa, desde la terraza de Ali, y comprendes que todos activamos momentos y pintamos de amarillo o violeta las paredes y nuestros corazones para seguir viviendo. Mamalela hace albóndigas con sus manitas, mientras Rocío aprende y yo siento ganas locas de ser parte del broche que siempre cuelga de su vestido azul, en el lado del corazón…para estar siempre ahí, por si me necesita.
Juan da un paso más en varios aspectos y yo sigo a su lado….me deja seguir a su lado. Y sonrío viendo atardecer desde el Guadalquivir, que ese día tiene un color caramelo que convierte en sepia los recuerdos y paraliza los libros que vomita una ventana que da al río.


En Málaga, de rosa anaranjado se destapa África desde la terraza, y yo, a sorbos, bebo los kilómetros que separan una orilla de la otra. Entrevisto a más marroquíes, el embajador marroquí me saluda en Madrid por mi nombre…encuentros raros y divertidos, y una pulsera saharaui escondida en mi brazo que encierra pasado y futuros y me acaricia la mano como si

Alberto me acariciara tomando un café con arena rojiza en los ojos. Otro destellazo al motor.


Bruselas, pidiendo perdón por haber sufrido un invierno tan eternamente gris, se ha vestido con su mejor color para recibirme a la vuelta de la Semana Santa. Hay nubes de algodón y cielo azul madrileño, los ladrillos de las casas son naranjas, las bicicletas se multiplican y sonríes a los compis desconocidos que, como tú, vuelan a dos ruedas y a bocanadas encierran el mal tiempo.



Los parques no tienen nieve, al contrario, se han quitado los gorros y se han soltado la melena asombrosamente exuberante de verde vida, con broches de color rosado, amarillo, o blanco sonrisa. Ted me invita a pasear por nuestro parque, tomando un helado casero de café, y regalándonos besos dulces cargados de amor y energía en cada esquina…me derrito como el helado, y él se ríe (…se ríe!) “Mira, somos como las parejas típicas que salen a pasear en primavera”….me dice divertido al observar que nadie pasea solo esta vez en el parque…y yo, divertida, me dejo querer, y voy bailando a saltitos por la hierba mientras él me mira tranquilo y feliz, y con cierta vergüencilla al verme bailar sin música.


Hago un examen en la embajada española y me da igual el resultado. Salgo feliz, orgullosa de mi, segura aunque nada sea seguro. Mi jefe me llama, me dice que me echan de menos y me dice que pronto saldrá una convocatoria que cree que debería ser para mí. Me siento halagada y me activo…plaf! Activando el motor. Además, pronto tendré una entrevista en Madrid…igual el verano lo paso en Guatemala…pero no me lo creo mucho todavía. Eso sí…todo va moviéndose y yo lo hago a saltitos bailando, sin miedo a que me miren raro. Con ganas de dejar de sentir agujetas.


Los amigos salen más, vienen a mi piso, en el que la primavera ha entrado. Jull, Antonio, Nico Barbu, Maurice, María, Ted y yo paseamos por el parque juntos, planeamos fiesta sorpresa para Jerome que ya ha vuelto de México casado…El mundo se hace más pequeño y más grande al mismo tiempo y me siento cómoda, segura, aunque siga sin ver la dirección de las cosas.


En invierno no te das cuenta, pero ahora descubres que los árboles de muchas calles de la ciudad son cerezos o manzanos y llenan sus ramas de petalitos rosados o blancos que con el aire van regando, como a suspiros, la acera. Yo siempre intento pasar por debajo de ellos para que me lluevan los colores y se queden por mi pelo entrelazados. Recuerdo algunos versos de un poema japonés que descubrí hace poco (…”El corazón es como la flor de la hortensia. Hay días en que florece de color rosa, pero cuando la recordamos, siempre nos parece violeta”…)


Voy en camiseta corta, y chaqueta, la carita blanca pero las mejillas rosadas, y canto al ir a comprar pan...Charlo con el carnicero y me llevo chorizo español para hacer lentejas, y antes le cuento la receta al carnicero, un flamenco con nariz roja de borrachillo bonachón. Señores…esto se ha acabado. Se ha acabado el sentirse gris… se ha ido volando…Las estaciones se anclan al alma, y ahora siento renacer despacito pero con fuerza, brotando, como unos golpes rítmicos y un contrabajo marcando una escalera que sube y baja repetida, divertida…mientras tarareo “turúuuuturúuuuturúuu” paralelamente a un saxo que chulea con la melodía…


A Bruselas se le odia y se le ama al mismo tiempo. Cuando era enero lo hablaba con María delante de una cerveza de las mías, una kwack…¿Por qué nos gusta esta ciudad, este país lluvioso y gris? Y ella decía “es gris y hay veces en que no lo soportas más. Entonces, cuando sale el sol y te regala trozos mágicos de color o escenas únicas de la ciudad, o sientes la humedad rozando tus mejillas en la bicicleta…entonces comprendes por qué a veces es necesario el gris. Así vemos mejor la luz cuando sale”.


Ahora os escribo moviendo el pie y cantando Stevie Wonder a grito pelado, con la cabecilla haciendo gestos raros de “amiiiiiiiiiiigo” de esos que muchos conocéis de mí. Y me gusta. Me río sola. Mieeeeedo? No. Me gusta reírme sola y bailar caminando y empaparme de petalillos rosados, mojarme con la humedad de la hierba, dar besos de primavera y respirar con seguridad. No se las respuestas, pero intento contestar. Y reconozco que me ha venido bien perder las llaves para sacar el motor nuevo, y dejar de ser una capullilla de alelí…y florecer al fin.
Gracias por estar sin estar…


Os regalo por mail una pedazo de versión de "I wish" que me imagino cantando entre muchos, mientras Ferdi le da al contrabajo y Alex, chuleando, tararea con el saxo…¿Os atrevéis a bailar conmigo?


Os quiere,
Vuestra patito bailonga…jeje.

Bruselas, 23 de abril de 2009.
Primavera…y qué primavera!

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