
El lago del parque por el que voy al trabajo está congelado. En él, los patos que no han ido al sur, se acurrucan unos con otros, inflados, con un inmenso letargo en la mirada y movimientos. Pero están juntos, y resisten, encima de la placa de hielo, y a veces, se me antoja que patinan juntos.
Hay otro tipo de patos, con patas verdes, todos negros, con cresta blanca, que se reconocen por estar solos, y esa soledad les hace estar unidos. Buscan calentarse nadando de forma algo esquizofrénica, y de vez en cuando charlan entre ellos con pequeños graznidos dulces pero histéricos. Paradoja.
También están las palomas gordas de las ramas, que miran curiosas a todo burocrático que camina como si el tiempo fuera realmente de oro. Y junto a las palomas, los enormes pájaros negros. No son urracas, ni cuervos, pero de la familia. Igual son mirlos… Son feos, todo hay que decirlo. Con esos enormes picos, y sus ojos oscuros brillantes, acechando cualquier miga de pan o bolsa de basura susceptible de ser deshilachada. Pero, como si fueran conscientes de esa fealdad, sus movimientos son elegantes y dulces y al descender de las ramas al césped congelado, sus patas se balancean a cámara lenta, acariciando el momento en que rozan las briznas verdes. Y me hace sonreír.
Sigo yendo al trabajo en mi “trébol” con ruedas y siempre paso por este parque, como paréntesis entre coche y prisas. De vez en cuando me caigo por la nieve o por el hielo, y me salen moratones de batalla, pero no dejo de cogerla a no ser que diluvie. Y siempre voy con la banda sonora que, al azar, suene en mis oídos, dando otro color a los paisajes urbanos que despiertan.
Esta costumbre ha salvado en parte mis mañanas de este último mes y medio de letargo. Porque estoy en el final de algo, veo un precipicio, y no sé si ir en bici, saltar desde un trampolín o buscar una cuerda. Y la música, al azar, me ha ido acurrucando y calmando esa sensación de tierra de nadie en la que me encuentro.
No estoy sola, pero es un periodo solitario, y a veces grito dulce pero histérica, mientras paseo en la bicicleta. Momento de libertad y de reflexión. Es extraño, pero es así. El camino de ida y vuelta del trabajo en bicicleta, esquivando coches, prisa, charcos, humo, pájaros y hielo, es el momento en el que mejor puedo pensar, porque vacío la mirada y observo, como si fuera una película que pasa ante mí y yo atravieso con el viento.
Harta de crisis
Harta de crisis
Hay crisis, es cierto. Pero es una crisis existencial lo que más aprecio a mi alrededor, en mis amigos, en la gente desconocida, en los que me rodean en el trabajo y en mí.
Antes había un vagabundo de gafas gordas de vaso, y gorro ruso, que muchas mañanas se colocaba en la plaza Luxemburgo, entre mi edificio de trabajo y la entrada principal de Marte, el Parlamento Europeo. Siempre, sin falta, a todo aquel burócrata obstinado en mantener la apariencia neutra y no cagarse de frío por el viento glacial que pasaba le decía lo mismo: “Cinco euros, señor? Un cheque en blanco? Una sonrisa?”
Yo siempre le decía: No puedo sino sonreírte….Y él decía: Con eso me caliento las mejillas, gracias.
Hace mucho que no le veo, y uno de los guardias de la entrada principal, burlón, dijo hace unos días: “O se ha muerto congelado, o le han dado el maldito cheque en blanco, al pobre desgraciado. Total, a mi me alegra la vista no verle más.”
Tanta acritud no desvela sino que el pobre desgraciado es él, aburrido en la entrada de otro mundo, siendo despreciado por todo entrajetado que accede o sale de él, y cuya única tarea es la de hacer que dejemos los móviles y objetos metálicos en la maldita entrada.
Es una crisis existencial que nos contagia a todos.
En el Parlamento se debate cómo aprovechar los recursos energéticos, el cambio climático, las leyes urbanísticas, y un largo etc. Y al final?...al final se queda en titulares de conciencia tranquila, alegando que la verdadera preocupación es la crisis económica y que por tanto no se puede hacer más.
No estoy de acuerdo. La crisis ha llegado, es cierto. Pero no debe verse como un momento oscuro, sino de cambio. No es tan difícil pensar que esta crisis podría ayudar a que ahora se modifique el modelo económico-social podrido que tenemos, y poder, precisamente, invertir en un modelo más ecológico. Es la inflexión adecuada. Es el momento de intentar hacerlo mejor. Sin embargo, la inercia de los hombres grises y el egoísmo de los tumores-multinacionales corroen toda voz de cambio.
Que hay crisis en el sector del automóvil? Pues invirtamos no en sacar adelante estas empresas multinacionales, sino en alternativas al petróleo, como el biocombustible y el largo etc que está esperando a ser explotado, que daría tantos puestos de trabajo, que nos haría luchar por el lugar en el que vivimos…
Yo me siento europea, no creáis. Pero es que últimamente veo más actitudes egoístas nacionalistas que europeas de conjunto, y me da miedo pensar que, efectivamente, no somos sino puros humanos egoístas podridos genéticamente.
A veces Marte se convierte en una selva amazónica. No como la que Juan está ahora descubriendo en Ecuador junto a Joselito, mientras hace las paces consigo mismo tras el examen del MIR que acaba de hacer.
La selva que me rodea es una selva de silencios, puñaladitas traperas y descubrir caretas grotescas tras personas que lucían caretas de sonrisas. Lo curioso es que lo veo venir, como si tuviera el piloto automático de la alarma puesto. Y lo evito, entro en la lucha y no me dejo ganar. Pero es muy agotador. Eso sí. Si me caigo, caigo de pie, como los gatos. Pero cansa mucho intentar rozar de forma suave las briznas de hierba al aterrizar.
Aún no se qué voy a hacer en marzo. No sé si mi jefe me va a proponer alargar el trabajo en el Parlamento (es una incertidumbre porque al enterarse que me voy ya me dijo “ya hablaremos”). Si no es así, y no contestan a los CV que he enviado, pues me apuntaré al paro, seguiré enviando currículums y respiraré profundo durante el mes de marzo. Visitaré sin prisas a mi gente en Córdoba, en Granada, en Madrid, en Barcelona. Me apuntaré a inglés y finalmente a acordeón. No tengo pánico. Pero estoy entre dos momentos y no me ubico bien.
No obstante, ahora hay más luz en la ciudad. El invierno, aunque se esfuerce en parecer eterno, va muriéndose lentamente, y atardece a las 18, no a las 16, y amanece a las 7.30, no a las 9. Esos momentos de luz, y esos inicios de atardecer que tiñen los edificios deformados de la ciudad, me dan tranquilidad. Todo llega. Todo llega. Incluso el buen tiempo, incluso el salir con más amigos por la calle, incluso las ganas de volar…y de cantar al ver amanecer en el parque.
À la santé du feu et de la flamme
À la santé du feu et de la flamme
La vida no es sólo trabajar y desengañarse con las altas esferas. La vida es un vals circular, con círculos pequeños que se agrandan y con cada vez más gente que baila a tu lado. A veces lento, a veces de forma frenética, pero siempre con un ritmo que es el swing que impone nuestra sonrisa y nuestro modo de respirar ante los momentos que convertimos especiales. Siempre hay momentos especiales, pero hay que saber bailarlos para darse cuenta de que lo son.
A finales de enero, con Trini y Antonio-miniToño, estuve bailando por el parque du Cinquantenaire, a pesar del aire, al igual que nos balanceamos entre los canales de Amsterdam en bicicleta, al visitar a Roberto.
La sonrisa eterna, de cara a las ráfagas, con un amor por la vida que nos une y que nos esforzamos por bailar en acordes compatibles unos con otros.
Circular como hacer escalas de una 2m-V7-I7 que nunca acaban, y mientras las tocas en tu piano (al fin!) te dejas llevar por pensamientos, y te descubres entendiendo un poco más la gramática de la música…y echas de menos que alguien lo hable contigo.
Hay que gritar en esta vida, la vida de aquí abajo.
Porque “la vida se debate y bate los primeros pasos bailados. Balanceándonos en el viento, sin tener aliento, borrachos en el tiempo por noches locas en las que se estira la risa, bajo el tono del blues”…dice una canción.
Porque “la vida se debate y bate los primeros pasos bailados. Balanceándonos en el viento, sin tener aliento, borrachos en el tiempo por noches locas en las que se estira la risa, bajo el tono del blues”…dice una canción.
Yo aprovecho para emborracharme de momentos en los que somos conscientes de que estamos viviendo, como el pasado fin de semana. Estuve en la casa de madera de la familia de Ted, construida en 1947, en plena 2GM, que no tiene agua potable ni luz, y que está rodeada de un pulmón de bosque lleno de cervatillos y jabalíes y pájaros negros, cuyo único “ruido” es la música del río que pasa al lado, potente por el deshielo.
Fuera de ciudades dentro de otra ciudad, fuera de lo cotidiano, uno se reconoce más cercano a lo real.
Estuve con Ted, con Jullian, Simón “chapeau”, Arnaud, Benoit y Nico “barbu”. El motivo: grabar canciones dedicadas a Jerome, que se casa con su novia mexicana Dafne (te acuerdas Carmen, en Lavapiés?) dentro de unos días en Cancún. Le vamos a hacer un montaje para demostrarle que, aunque lejos, estamos cerca, incluso el día en que se casa! (…la gente que me rodea se empieza a casar y me resulta desconcertante).
Muchas cervezas y frío y calor, paseos en el bosque, queso, fuego y olor a chimenea. Y por supuesto, entre otras, cantamos “À ton étoile”, en la versión de Tiersen con mi acordeón y varias guitarras. Esa canción que tanto cantamos siendo Erasmus mi coco y yo, junto a las locuras de Jul y Je, por la que brindamos por la buena suerte de cada uno y por no olvidar que la vida hay que ganarla siendo fiel a uno mismo.
No nos lo había dicho nadie. Pero eso es la vida. Buscar la aventura en cada instante, en cada etapa que pasamos, dejando “invadir las melodías que nos desgastan el alma a cada paso, paseando hacia el horizonte”.
Estoy tranquila porque lo estoy intentando, en todos los aspectos. Y ver que la luz vuelve a invadir poco a poco los días en Bruselas, da un apoyo para no dejar de luchar por vivir como uno quiere…a pesar de las dudas y de saber que a veces hay precipicios que se acercan, como ahora.
Las canciones susurrando en los oídos, la luz, los besos en el cuello de Ted, los mails o imaginarme vuestras sonrisas o palabras al leerme…todo eso me hace estar segura de que si hay que volar, no lo hago a oscuras.
Y aunque vaya disfrazada a trabajar, y me sienta algo tosca, al menos intento tener la elegancia de esos pájaros negros que esperan, desde las ramas, ver amanecer observando la gente al pasar.
14 de febrero de 2009.
Os dejo las letras de dos canciones que me acompañan (y su música):
Blackbird de los Beattles, pero versión de Sarah McLachlan (para meceros en el amanecer)
http://www.youtube.com/watch?v=g3VrggQW7tk
Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life...You were only waiting for this moment to arise.
Blackbird singing in the dead of night
Take these sunken eyes and learn to see
All your life....You were only waiting for this moment to be free.
Blackbird fly blackbird fly
Into the light of the dark black night.
Blackbird fly blackbird fly
Into the light of the dark black night.
Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life...You were only waiting for this moment to arise
You were only waiting for this moment to arise
You were only waiting for this moment to arise.
Indifferénce, versión de André Minvielle (con esta, bailar “el vals” es más fácil)
Ainsi va la vie d’ici, la vie est là d’ici-bas, Elle débat et batterie les premiers pas dansés, Alban des écoliers…Balancés dans l'air, sans avoir d'air, saoulés dans le temps, Aux folles nuits d'abus du soufflet qui s'étire et rit, C'est bon, c'est l' ton du blues
Et si c'était ça la vie, et si on nous l'avait pas dit, L'épique époque aussi va de l'avant, l'aventure est là Allez, dis-le-nous donc, dis, dans les mots doux Oh, dis, désir ici, efficace étape à passer
{x2}
Sur ton accordéon, tu touches à touches, et coules. Et, facile, agis là du bout des doigts Docile au songe, assis, tu médites tes fois T'effaces au firmament une note cassée
Qu'assez on n'en ait plus jamais d'enlacer la musique Infinie mélodie qui vit, effile l'âme à son pas dédicacé là Baladant l'horizon
Ainsi va Lubac, la vie La vie, ça va, tu l'as dit Au bal aussi, c'est là que t'as tout vu passer Le pas s'est dépaysé
Vas-y l'évasif, vas-y l'enfant, tout p'tit déjà Jadis on l'a dit :"Meinado aquesto cop, ten sortiras pas com' aco !"
Et si c'était dommage, pas si c'est un hommage Aux hommes assis devant, vue de l'avant L'aventure est là Allez, dis-le-nous donc, dis, dans des mots doux Oh, dis, désir ici, efficace étape à passer
Et si l'oublidas disparaît du language Tan vlay como pec, qu'un désir ambitious Assurément libère tout de l'animal sauvadge La caouje es como te l'as heyte
{x2:}
Tapoc au bal, a tu que truquas, a tu que traquas a tu que troques, a tu que riga, a tu que raga A tu que riga raga, d'on anawebe mis lo cap Petit cap bourut, lo cap pelut
Et si l'oublidas disparaît du language Tan vlay como pec, qu'un désir ambitious Assurément libère tout de l'animal sauvatge La caouje es como te l'as heyte
Vois si t'es pas d'avis, à ton avis, ça se vit ? Vitale hésitation qui va faire éclater le banc des attelés. Balancés dans l'air, sans avoir d'air, Saoulés dans le temps. Aux folles nuits d'abus, essoufflés, ils s'étirent et rient C'est bon c'est l' ton du blues
Et si c'était ça la vie, et si on nous l'avait pas dit L'épique époque aussi va de l'avant, l'aventure est là Allez, dis-le-nous donc, dis, dis dans les mots doux Oh, dis, désir ici, efficace étape à passer
Indifferénce, versión de André Minvielle (con esta, bailar “el vals” es más fácil)
Ainsi va la vie d’ici, la vie est là d’ici-bas, Elle débat et batterie les premiers pas dansés, Alban des écoliers…Balancés dans l'air, sans avoir d'air, saoulés dans le temps, Aux folles nuits d'abus du soufflet qui s'étire et rit, C'est bon, c'est l' ton du blues
Et si c'était ça la vie, et si on nous l'avait pas dit, L'épique époque aussi va de l'avant, l'aventure est là Allez, dis-le-nous donc, dis, dans les mots doux Oh, dis, désir ici, efficace étape à passer
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Sur ton accordéon, tu touches à touches, et coules. Et, facile, agis là du bout des doigts Docile au songe, assis, tu médites tes fois T'effaces au firmament une note cassée
Qu'assez on n'en ait plus jamais d'enlacer la musique Infinie mélodie qui vit, effile l'âme à son pas dédicacé là Baladant l'horizon
Ainsi va Lubac, la vie La vie, ça va, tu l'as dit Au bal aussi, c'est là que t'as tout vu passer Le pas s'est dépaysé
Vas-y l'évasif, vas-y l'enfant, tout p'tit déjà Jadis on l'a dit :"Meinado aquesto cop, ten sortiras pas com' aco !"
Et si c'était dommage, pas si c'est un hommage Aux hommes assis devant, vue de l'avant L'aventure est là Allez, dis-le-nous donc, dis, dans des mots doux Oh, dis, désir ici, efficace étape à passer
Et si l'oublidas disparaît du language Tan vlay como pec, qu'un désir ambitious Assurément libère tout de l'animal sauvadge La caouje es como te l'as heyte
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Tapoc au bal, a tu que truquas, a tu que traquas a tu que troques, a tu que riga, a tu que raga A tu que riga raga, d'on anawebe mis lo cap Petit cap bourut, lo cap pelut
Et si l'oublidas disparaît du language Tan vlay como pec, qu'un désir ambitious Assurément libère tout de l'animal sauvatge La caouje es como te l'as heyte
Vois si t'es pas d'avis, à ton avis, ça se vit ? Vitale hésitation qui va faire éclater le banc des attelés. Balancés dans l'air, sans avoir d'air, Saoulés dans le temps. Aux folles nuits d'abus, essoufflés, ils s'étirent et rient C'est bon c'est l' ton du blues
Et si c'était ça la vie, et si on nous l'avait pas dit L'épique époque aussi va de l'avant, l'aventure est là Allez, dis-le-nous donc, dis, dis dans les mots doux Oh, dis, désir ici, efficace étape à passer
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